Para lectores Reseñas y opiniones

Reseña: Un largo atardecer, de Sandra Brown

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Lydia y Ross se dirigen a Texas en una caravana.  El destino ha elegido una peculiar manera de unirlos: ella acaba de alumbrar a un niño muerto; él, padre de un recién nacido, ha perdido a su esposa en el parto.  Entre los colonos rumbo al Lejano Oeste, cuya única ley es la supervivencia, la solución es obvia, de modo que Lydia se convierte primero en madre del pequeño y después, inevitablemente, en mujer de Ross.  Surge entre ambos un ardiente amor, pero cuando la felicidad parece ya al alcance de sus manos, el pasado irrumpe en sus vidas y arremete brutalmente contra sus esperanzas.

***

No hay nada que me entristezca más que hacer una crítica negativa de un libro, sobre todo de uno que me había llamado tanto la atención. Por eso, si te gusta este libro y crees que podrías sentirte ofendida si lees una mala opinión sobre él, te pido que no sigas leyendo esta entrada. Si decides continuar leyendo, por favor, ten en cuenta que esto no es más que mi opinión personal. Que a mí no me haya gustado, en ningún momento implica que el libro sea malo, simplemente que no se adapta a mis gustos.

Pues bien, dicho esto, empecemos con la reseña:

Tengo que admitir que el comienzo del libro me atrapó en un primer momento. La escena del parto es sobrecogedora, está narrada con tanta destreza que hace que se me encoja el corazón y me sienta partícipe de ella. Debo reconocer que la autora es una experta en escribir el inicio de sus novelas y todos los que queremos dedicarnos a la escritura deberíamos aprender de ella.

Sin embargo, esta apertura tan prometedora le juega una mala pasada al resto del libro, porque no mantiene el nivel. La historia se desinfla sin remedio hasta aproximadamente la mitad del libro. Pero esa no es la única razón de que Un largo atardecer no me haya gustado, si hubiera sido solo eso se lo habría perdonado (y con mucho gusto). Lo que he sido incapaz de pasar por alto es la actitud del protagonista masculino, Ross.

Si hay algo que no soporto en un libro es que el protagonista trate mal a la protagonista. Podría tolerarlo si solo ocurriera durante una pequeña parte de la historia, pero es que Ross se pasa todo el libro insultando y vejando a Lydia por el simple hecho de no ser virgen. En ningún momento se muestra dispuesto a escuchar la historia de la protagonista, le cuelga el sambenito de fulana desde el mismo instante en que la ve.

Comprendo que la prejuzgue, porque en aquella época las cosas eran así, y si eres una mujer que ha dado a luz sola en mitad de la nada, es muy probable que no seas del todo decente. Pero Ross bendito de mi corazón, esa mujer ha salvado la vida de tu hijo, ¿no puedes tener un mínimo de consideración hacia ella? Y no me vale la excusa de su pasado. Estoy harta de los protagonistas que se escudan en un pasado turbio para hacer tropelías. No lo aceptaría en la vida real y no lo acepto en un libro, salvo muy contadas y notables excepciones.

Quizás por eso se me ha hecho tan cuesta arriba leerme este libro. Un largo atardecer se me ha hecho, tal y como prometía en el título, largo y pesado. Y repito, no es que sea un mal libro en sí, no está mal escrito, ni su ambientación resulta poco creíble. Todo es más que correcto, incluso diría que su calidad es preeminente, pero los protagonistas no han dejado que disfrute de todas las bondades que ofrece el libro. Porque no le voy a echar toda la culpa a Ross, Lydia también se lleva su correspondiente reprimenda por permitirle que la trate de ese modo.

Terminaré la crítica señalando un aspecto que sí me ha gustado de la obra y es la forma en que aborda los prejuicios de la época relacionados con el sexo. Todos los libros que he leído hasta ahora coinciden en lo mismo: la protagonista se libera sexualmente con el protagonista, sin importar si lo que hacen es amoral para la sociedad en la que viven. Por ejemplo, que una dama de alta alcurnia de la Inglaterra victoriana acceda a realizar toda clase de juegos eróticos sin replanteárselo siquiera, siempre me ha chocado.

No es que este libro trate el tema en profundidad, pero he visto leves pinceladas que me han llamado la atención y me han gustado. Lydia se pregunta en varias ocasiones si lo que hace con él en la intimidad de la carreta es del todo correcto y por su parte, Ross, también se pregunta si ella se siente cómoda haciéndolo. Eso le da realismo a la obra, me hace creer que de verdad estoy ante dos personas que se dirigen al Lejano Oeste en una caravana. Así que eso, junto al impresionante inicio del libro, es lo que más me ha gustado de este.

Puntuación: ★★☆☆☆

Hasta aquí la crítica de Un largo atardecer, de Sandra Brown. ¿Has leído este libro? Si es así, ¿qué te ha parecido? Estaré encantada de conocer tu opinión, aunque sea distinta a la mía.

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