Cómo escribir un libro (I): Preparación y documentación

Doy por hecho que si estás aquí es porque tienes una historia, o al menos una chispa de una historia, que quieres contar al mundo. Uno no se levanta un día y se dice a sí mismo: «Quiero escribir un libro». La cosa no funciona así, al menos no para mí. Seguramente tengas una idea rondándote por la cabeza, quizás te haya venido a la mente leyendo otro libro, viendo una película o simplemente dando un paseo.

Por las noches, dedicas tu tiempo a darle más vueltas a esa idea, y esa pequeña semilla que se había plantado en tu cabeza, poco a poco va germinando. Entonces te preguntas: «Si fulanito de tal ha escrito un libro, ¿por qué yo no puedo hacerlo?» Coges tu ordenador, o tu cuaderno si eres un amante de lo tradicional, y te pones a escribir como un loco. Y ahora es cuando yo te digo: «¡alto ahí!»

No desperdicies tu energía innecesariamente, no dejes que tu historia, que puede que ser tan maravillosa como la de cualquier autor encumbrado, caiga en saco roto. Porque eso es lo que va a suceder si decides lanzarte a la piscina sin planificación. Escribir un libro requiere orden, organización y esfuerzo, y aquí estoy yo para decirte qué es lo que me ha funcionado a mí.

Por si no has leído aún la primera entrada de este blog (ya estás tardando), te diré que es la primera vez que he escrito un libro en mi vida. Nunca soñé con ello y nunca pensé en convertirme en escritora, de hecho estoy terminando una ingeniería, algo radicalmente opuesto al oficio de las letras. Pero aquí estoy, escribiendo una novela romántica histórica ambientada en la Antigua Roma. ¿Quién dijo miedo?

¿Por dónde empiezo?

Como he dicho antes, creo que lo primero que tienes que tener es una idea, una chispa de lo que va a ser tu historia. No tiene por qué ser algo concreto, solo una vaga noción. Bastará con una época, un personaje borroso, una frase,… Cualquier cosa. Y cuando digo cualquier cosa, es cualquier cosa. Para ilustraros mejor, os enseñaré cuál fue la chispa que desencadenó mi historia:

tablilla-romana

Os preguntaréis, y con razón, qué demonios es esto. Se trata de una tablilla romana fechada en el año 274 d.C y que recoge el contrato de compra-venta de una esclava de diez años, que desde ese momento, el de su compra, pasará a llamarse Victoria.

No pude evitar hacerme un montón de preguntas acerca de esa pequeña niña, en mi cabeza surgieron todo tipo de hipótesis y mi imaginación voló sin poder hacer nada por evitarlo. Esta tablilla fue la chispa que detonó mi historia.

Documentación

Una vez decidí que quería escribir un libro, que quería plasmar la vida de esa niña de diez años llamada Victoria, me puse a buscar por ahí tutoriales sobre cómo escribir un libro, porque la verdad era que no tenía ni idea. Encontré artículos en varias webs que me ayudaron, como por ejemplo Cuatro formas de escribir un libro, de wikiHow, o el fantástico tutorial de Literautas, Claves para organizar mejor el proceso de escritura, que consta de cinco partes. Pero sin duda lo que más me ayudó fue el libro Cómo escribir una novela histórica, de María Antonia de Miquel.

En esta primera fase de documentación no solo debéis buscar información acerca del proceso de escritura de un libro, también debéis documentaros sobre lo que va a ocurrir en él. Especialmente si se trata de narrativa histórica, como es mi caso.

Pero no bastará con leer uno o dos libros al tuntún, el objetivo de esta fase no es otro que el de zambullirse de lleno en el mundo de nuestro libro, suceda en el pasado o en el presente. Lo idóneo es comenzar por algún libro más general, que nos ayude con la ambientación. Yo, por ejemplo, tenía muy claro que quería ambientar mi historia en la Antigua Roma, pero no sabía dónde ni cuándo hacerlo. Lo que hice fue empezar por un libro de historia general de la Antigua Roma y avanzar hacia libros más concretos, a medida que iba haciéndome una idea más clara de lo que quería.

Elegí Hispania como el lugar donde ambientar mi historia (lo patrio me atrae, qué le vamos a hacer). Así que los siguientes libros que me leí fueron sobre la historia de Hispania. Luego me llamó la atención la época de las persecuciones cristianas, así que comencé a buscar libros, ensayos y tesis sobre el tema en internet. Cuando tuve claro dónde y cuándo sucedería mi historia, fue el momento de concretar aún más mi documentación. Necesitaba saber cómo vivían los habitantes de Hispania en el siglo III d.C, así que me puse manos a la obra y busqué libros sobre la vida cotidiana en el Imperio Romano.

Mientras llevaba a cabo todo este trabajo de búsqueda de información, me armé con un cuaderno donde iba apuntando todo lo que me interesaba, anotando el título y las páginas donde lo había leído. Guardé infinidad de marcadores acerca del tema, para mí era muy importante tenerlo siempre todo a mano. Os recomiendo también seguir páginas webs especializadas en divulgación sobre el tema que os interesa. Yo, por ejemplo, sigo múltiples cuentas de twitter sobre arqueología y sobre el Imperio Romano. Cualquier detalle podría servirme para incluirlo en el libro, no podía desechar nada.

Una vez hecho esto, estaréis preparados para pasar a la siguiente fase, que explicaré próximamente en otra entrada del blog. Aún así, me gustaría señalar que esta primera fase de documentación no termina aquí. A medida que vayáis perfilando la historia, necesitaréis realizar más investigaciones sobre aspectos mucho más concretos. Yo por ejemplo tuve que buscar información acerca del funcionamiento de las villas agrícolas romanas, acerca de la manumisión de esclavos, del proceso judicial romano, etc. Pero este tipo de documentación habréis de llevarla a cabo a medida que escribís, o como muy pronto, durante la realización de la primera versión de la sinopsis.

Y hasta aquí esta primera parte de la guía para escribir un libro (y no morir en el intento) que os propongo. Muy pronto continuaré con la segunda parte, recordad que siempre podéis suscribiros al blog para que os llegue al correo y así no perderos nada.

¡Gracias por leerme!

Continúa en: Cómo escribir un libro (II): Planificación de la historia