Corrección Para escritores

Normas de puntuación en diálogos y pensamientos

Hoy voy a intentar explicaros, o al menos solucionar algunas dudas, sobre cómo se deben puntuar los diálogos y pensamientos de nuestros personajes. Pero no creáis que lo voy a hacer sola… Me ayudaré de un maravilloso hilo de twitter que la editorial Cerbero compartió hace un tiempo sobre el tema. Si queréis leer el hilo, haced click aquí.

Si por el contrario, preferís leer un resumen organizado de todo lo que la editorial explicó en su momento, solo tenéis que seguir leyendo (aunque siempre podéis leer los dos).

La raya de diálogo.

Lo primero que todos deberíamos saber, es la diferencia entre la raya de diálogo (—), el guión corto (-) y el guión bajo (_). Los dos últimos los encontramos fácilmente en nuestro teclado y cualquiera podría ceder a la tentación de utilizarlos en lugar de la raya de diálogo, pero no, no debemos hacer eso.

A estas alturas, lo lógico es que os estéis preguntando cómo utilizar la raya de diálogo si no aparece en vuestro teclado. Pues bien, es muy fácil.

Para usuarios de Windows basta con usar el atajo de teclado: «Alt + 0151». Esto es, presionar y mantener la tecla Alt, seguida de los dígitos 0, 1, 5 y 1, en ese orden. Si utilizáis Microsoft Word para escribir, también podéis usar el siguiente atajo: «Atl Gr + . Para que no os perdáis, sería pulsar y mantener la tecla Atl Gr, seguido del signo menos del teclado numérico.

En cuanto a usuarios de Mac, el atajo es diferente. Debéis pulsar «Alt + Shift+ -», o lo que es lo mismo, pulsar y mantener las teclas Alt y Shift (la de la flecha que apunta hacia arriba), seguidas del signo menos del teclado numérico. En Mac se supone que también podéis usar el atajo «Alt + 0151», ya que este último es código ASCII, un código universal.

 

¿Con mayúscula o con minúscula?

Si habéis leído al menos un libro en vuestra vida, os habréis dado cuenta de que después de la raya que cierra el diálogo de un personaje, la siguiente palabra empieza por mayúscula, unas veces, y por minúscula, otras. ¿Cómo saber si esa palabra se escribe con mayúscula o con minúscula? Veamos un ejemplo:

—Hola, mi nombre es Íñigo Montoya, tu mataste a mi padre… ¡Prepárate a morir! —dijo el hombre.

—Hola, mi nombre es Íñigo Montoya, tu mataste a mi padre… ¡Prepárate a morir! —El hombre alzó la espada y apuntó a su enemigo con ella.

Como podéis ver, en el primer caso, el comentario del narrador comienza por minúscula (dijo el hombre). Sin embargo, en el segundo caso, el comentario comienza por mayúscula (El hombre alzó la espada y apuntó a su enemigo con ella). Esto es así porque en el primer diálogo, el comentario del narrador se refiere expresamente a lo que ha hablado el personaje, mientras que en el segundo diálogo, el narrador describe otra acción no relacionada con las palabras del personaje.

Es por eso mismo que, usualmente, los verbos de habla o pensamiento suelen ir en minúscula, como hablar, decir, preguntar, pensar, reflexionar, gritar, susurrar, etc. Porque todos estos verbos suelen referirse a lo que el personaje acaba de decir.

Estructura del diálogo.

Siento entristeceros, pero la dificultad de puntuar los diálogos no termina aquí. Digamos que lo que he explicado anteriormente es la «regla madre» de los diálogos, pero todavía hay más. Existen varios tipos de estructuras, y todas ellas se puntúan de forma diferente. Veamos algunos ejemplos:

—El otro día me desmayé en plena calle —le informó Lucía.

Después de la interrupción del narrador, el diálogo no continúa, por lo que la acotación se cierra con un punto y no con una raya de diálogo. De igual forma, se utiliza un verbo de habla referido al diálogo, por lo que la acotación comienza en minúscula y la frase del personaje no se cierra con un punto.

En el caso de que el personaje continuase hablando, se haría de la siguiente forma:

—El otro día me desmayé en plena calle —le informó Lucía—. Fue vergonzoso.

El siguiente caso sería exactamente el mismo, pero en lugar de introducir una acotación referida al texto del personaje (le informó Lucía), lo haremos refiriéndonos a cualquier otra acción o circunstancia.

—El otro día me desmayé en plena calle. —La joven se enjugó el sudor.

—El otro día me desmayé en plena calle. —La joven se enjugó el sudor—. Fue vergonzoso.

Como habréis observado, en este caso la frase del personaje se cierra con un punto y el comentario del narrador empieza por mayúscula. Pero este mismo diálogo se podría escribir de otra forma:

—El otro día me desmayé en plena calle. —La joven se enjugó el sudor y añadió—: Fue vergonzoso.

En este caso, los dos puntos que suceden al «añadió» se colocan después de la raya de diálogo que cierra la acotación. Esto me recuerda otra estructura muy utilizada en los diálogos:

—María —la mujer se giró al escuchar su nombre—, te estaba buscando.

En este caso el narrador interrumpe la oración «en mitad» y no al final. Por eso, el comentario no se inicia con mayúscula aunque el verbo no sea de habla. La frase original, sin la acotación del narrador sería la siguiente: «María, te estaba buscando». La coma que va tras el nombre propio, se traslada tras la raya de cierre de diálogo.

Quizás os resulte un poco difícil al principio, pero hay un pequeño truco que podéis utilizar. Basta con imaginar las rayas de diálogo que acompañan a los comentarios del autor como paréntesis y entenderéis mucho mejor por qué se escriben así. En el ejemplo anterior sería así:

—María (la mujer se giró al escuchar su nombre), te estaba esperando.

Seguro que os sonaría raro si lo escribiera así:

—María, (la mujer se giró al escuchar su nombre) te estaba esperando.

O de esta otra forma:

—María. (La mujer se giró al escuchar su nombre). Te estaba esperando.

Pues bien, si tenéis claro como se escribe utilizando paréntesis, lo único que tenéis que hacer es cambiar cada paréntesis por una raya de diálogo.

¿Y si lo que quiero plasmar son los pensamientos de mi personaje?

¡Estamos de enhorabuena! No necesito daros la chapa con otro texto interminable para explicaros cómo se expresan los pensamientos de nuestros personajes. Es exactamente igual que un diálogo, pero en lugar de usar la raya de diálogo, usaremos comillas angulares. Al igual que nuestra amiga, la raya, las comillas angulares no se encuentran en nuestro teclado y debemos usar una combinación de teclas.

La apertura de las comillas la obtendremos tecleando la siguiente combinación: «Alt + 174» y el cierre, «Alt + 175». A continuación os dejo unos cuantos ejemplos para que veáis cómo se expresan los pensamientos:

«Me encanta cuando se moja los labios», pensó Laura mientras observaba a Julián.

Como veis, hemos introducido una coma tras el pensamiento y la acotación del narrador va en minúscula porque se trata de un verbo de habla que se refiere al pensamiento en sí. Si el personaje continúa pensando después del comentario, se haría de la siguiente forma:

«Me encanta cuando se moja los labios», pensó Laura mientras observaba a Julián. «Pero no me gusta nada ese tic nervioso que tiene».

***

Hasta aquí la entrada de hoy. Siento mucho si he cometido algún error (siempre podéis decírmelo y lo corregiré encantada). Espero que estos consejos os sirvan de ayuda para lograr vuestro sueño de ser escritores/as.

¡Gracias por leerme!

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